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Google: ¿Amigo o enemigo de los profesores?

La digitalización ha permitido que el acceso al aprendizaje sea constante a lo largo de la vida laboral y provenga de diversas fuentes. Pero no todos son válidos o fiables.

Uno de los grandes retos a los que se enfrentará cualquier profesor es el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Necesitarás estar al día para construir una carrera profesional en la enseñanza. Los conocimientos son transversales y se han multiplicado las habilidades diarias necesarias en el aula. Sin embargo, la tecnología que a menudo se convierte en la competencia directa de los profesores también tiene ciertas lagunas.

Como explicó Jonathan Zittrain, profesor de Derecho de Internet en la Universidad de Harvard, durante el foro ilustrado de la Cumbre del Sur, «Google ya no es un motor de búsqueda, sino una especie de amigo al que le pedimos todo.

El principal problema de confiar en sus criterios, en palabras de Zittrain, es que el aprendizaje automático es a veces impreciso y se basa en la ausencia de valores existentes en los seres humanos. «Se trata de unir la tecnología con el sector educativo, pero dando a los primeros una perspectiva que nos ayude a construir la sociedad que queremos», dijo.

Para explicar los errores en el conocimiento de los buscadores, Zittrain se basa en dos ejemplos. Una persona, en la que Google decidió considerar muerto a un colega de otra universidad; y otra más técnica, en la que, tras cambiar un píxel de una fotografía, un gato se convirtió de repente en un guacamole para la inteligencia artificial. La técnica tiene un importante campo de mejora, aunque la mayoría de los expertos que estuvieron en el foro coincidieron en que venían a quedarse y a transformar los conceptos tal y como los conocemos hasta hoy.

Con la amplia gama de aprendizaje a distancia disponible en un solo clic, saber en quién confiar puede convertirse en un verdadero logro. La transformación digital ha hecho necesario, en ocasiones, que las propias empresas sean un centro educativo. Hoy en día no sólo aprendemos en las escuelas y universidades, sino también en las propias oficinas, que son espacios de aprendizaje y formación permanente. La educación debe ocupar un lugar central en el debate. Se necesita un cambio cultural, un compromiso con el conocimiento para ser transparente y abierto.

Competencia desigual


Que la gente busque en Google respuestas a sus preguntas o conocimientos universales no es el único reto para los profesores. Cada vez más gente desembarca en grandes empresas y se aleja de las universidades para contribuir al descubrimiento de nuevos aprendizajes técnicos. Con esta atomización, las instituciones tradicionales se alejan del papel que siempre han mantenido como referencia académica.

Tener un título no significa dominar la tecnología


Por lo general, la posesión de un diploma permite que cualquier persona se considere un experto en la materia. Sin embargo, desde un punto de vista más amplio, el conocimiento no necesita estar confinado dentro de cuatro paredes. Chema Alonso, CDO de Telefónica, explicó la importancia de abrir las puertas al talento tecnológico, con o sin diploma que lo avale: «Si alguien es creativo y tiene unas habilidades mínimas, ya tiene mucho que aportar a una empresa». Los profesores y las universidades también tienen que adaptarse a esta realidad construyendo puentes con el entorno empresarial.

Fuente: Universia.net

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